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domingo, 21 de diciembre de 2008

Pecas.


A mí me gustan las chicas con pecas; son lindas. Siempre las miro y parecen fotos antiguas, medias amarillentas, como de tarde de domingo, de una playa donde van sólo abuelos.


Se ven lindas las pequitas.




A mí me gustan las chicas con pecas; siempre parecen de otro país. Siempre se ven como de lejos, aunque estén al lado, se ven en otro idioma, más anaranjadas, más bonitas; como si hubiesen nacido en otro tiempo y otro espacio aunque nacieron en mi mismo año y probablemente en un lugar cercano.




A mí me gustan las chicas con pecas, las que se hacen las valientes por la vida, que pueden decir cosas feas y herir, pero siguen teniendo pequitas de 5 años y que se ven de todos los cafecitos en las fotos (se ven, aunque no las quieran).




Me gustan las chicas con pecas, son tan lindas. Aunque las nieguen, las saquen, las maquillen para que nadie las vea, porque cuando se ven las pequitas son frágiles y niñas, de pelo rojo, rulos y ojos negros grandes otra vez, entrando al jardín con miedo otra vez, sin atreverse otra vez, abrazando la cama otra vez porque hay tantas cosas que dan miedo cuando tienen pequitas. Y las pecas no se van con los años, siempre son niñas, siempre es la primera vez y siempre es así de difícil. La gracia está en mirarles las pecas, los ojos negros llorosos y decirles que si pueden, porque todos saben que las niñas con pecas son las más lindas del mundo.






Y que nunca, jamás, serán una más en el montón.















(Claudia, te adoro. Eres mi colorina favorita por siempre)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Juramento del cariño eterno.

Te juro por mi madre que no te dejo sola.
Te digo que nuestra carta es el mundo y el mundo que está entre nosotras.
Te quedaste pegada, aquí, hoy.
Hoy tan feo.

Te juro que no te dejo sola, aunque no te vea más.
Yo te voy a querer por siempre.
Te encontraré en todos los números que no entiendo.
búscame en las palabras inventadas.

Te juro que no te dejo, pues te siento a mi lado, igual a un ayer cualquiera.
Te he escuchado ya casi 24 horas, pero guardaré para más tarde
(como se guarda el último pedazo del dulce más rico)

Te juro que no te dejo aunque me odien por ser perra.
Tan perra imaginaria, así y todo no te dejo.
Te acompaño de lejitos.
Hago una manda para el amor ajeno-tuyo.
Prendo velitas por tu cumpleaños.

De las calamidades de la vida esta vez no he sacado la peor parte y lo lamento más. Las cosas pasan cuando no tienen que pasar y se desmorona todo, a veces, como la torre llena de los loquitos que te asustan y las polillas salen volando. Se van con el cambio de temporada, así dices tú. Yo tengo todas las palabras revueltas, el estomago también, pero más cuando me acuerdo.

Yo te juro que no te dejo.

Porque las palabras las escupo y aún así no salen agrias.
Porque me dejaste los ojos dulces.
Con sabor a vino blanco

lunes, 3 de noviembre de 2008

Guatitallena/Corazóncontento


Hoy me veía tan bonita! Qué bueno que alguien lo pudo notar y me paseó al sol para lucirme.
Hoy que sería EL día feo, hoy que era lunes hasta que derrepente fue martes de polillas en todas partes menos en la guata.
Hoy me veía bonita y te diste cuenta y me puse feliz, como me pongo feliz de encontrar que solo nos separa el apellido.
Hoy nos comimos todo, nos hablamos todo y nos fumamos todo en una hora pequeñita entre que ibas y venías y yo te fuí a hablar para que no estuvieses sola (porque, ya sé, te da miedo estar sola)
Hoy te malcrié y fui la más facil de convencer, como todos los días que me rio tanto que se me salen los ojos y la gente cree que estoy loca.
Este día fue muy bonito, como nunca debío ser, pero nos importó poco cuando, con tu sueño y mi pena, hicimos el mejor almuerzo compartido que comimos mirando a la virgen del cerro.
(aquí viene una carita feliz)
Te invito a ser mi amiga por mucho rato, para caminar después de almuerzo y dejarte en tu sillita con la guatita llena y el corazón contento.